miércoles, 10 de agosto de 2011

preludio para una serenata maruril

Todo gira en torno a una mesa, y, como mínimo, dos personas. Se sientan, renuncian con ese gesto y por espacio de unos minutos -horas, con suerte- a su imparable ritmo vital. Miran perplejas como un mosquito vuela a toda velocidad para estamparse con un sonoro "clok" en el vidrio de la ventana.

-Entonces, ¿qué decías?
-Ah, sí, total, que ya volvía para casa cuando una de esas gitanas que van por ahí regalando romero a los guiris me pidió un piti... yo iba fumando y, total, era un poco feo no ofrecerle y le dije venga, va...